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Centro Internacional: Narrativas sobre el progreso.

Bavaria: El poder de la industria

28 de mayo de 2022 • Cristhian David Sainea
Plano de Bogotá. Autor: Alberto Borda Tanco, 1911.

En la segunda mitad del siglo XIX, comenzó el proceso de industrialización del país, el cual Bogotá aprovecho no solo para su desarrollo económico, sino para mostrar su progreso a partir de la búsqueda de una imagen de ciudad internacional. Con el surgimiento de las vías férreas, la actividad industrial y el barrio Chapinero en los 1880’s su casco urbano empezó a expandirse y sobrepasó la hoy Calle 26, que había sido el borde norte durante más de 350 años.

Aunque este proceso fue lento, la ciudad empezó a transformar su forma, paisaje y cotidianidad. Las chimeneas industriales se sumaron a las torres y cupulas de las iglesias, a medida que los nuevos hábitos se filtraban en la gente con el surgimiento de nuevos productos en el mercado, que importaron lenguajes para evocar el progreso de las grandes ciudades europeas y norteamericanas, en donde la arquitectura, la jerga, la moda y la comida ratificaron contundentemente las diferencias entre ricos y pobres. Dentro de este panorama, inició operaciones Bavaria en 1889, fabrica dedicada a la producción de cerveza y a la promoción de su consumo. Se localizó en el constado occidental de la Carrera Séptima frente a la plazuela de San Martín y el Panóptico (hoy Museo Nacional), consolidando el desarrollo de este sector, en donde se localizarán otras fábricas de distintas industrias. Así mismo, los obreros de la fábrica van darle vocación residencial al construir el Barrio La Perseverancia, financiado por créditos otorgados por la misma fabrica, y que se volverá en el espacio representativo de las luchas sociales del Movimiento Obrero en la ciudad, e incentivará la construcción de la plaza de mercado del mismo nombre.

Fábrica de Bavaria. Gumersindo Cuellar. 1950

En su búsqueda de expansión, Bavaria va infiltrarse en la cotidianidad de los bogotanos atacando tradiciones como el consumo de chicha. Así, emprendió campañas de desprestigio en medios de comunicación descalificándola y estigmatizando a sus consumidores, al tratarla de insalubre y embrutecedora. Además, la mencionaba despectivamente para atacar a su competencia directa, las fábricas cerveceras, sugiriendo que sus productos eran de menor calidad. De igual manera, demostrará su poder económico influenciando normativas para prohibir su consumo, provocando una zonificación de la ciudad en donde se relegaba el consumo de chicha a barrios obreros, empobrecidos y periféricos, lo que llevó a que barrios como La Nieves, La Macarena y La Perseverancia sufrieran de estigmas de violencia e inseguridad. Por otro lado, lanzó publicidad con evocaciones a la memoria colectiva para asociarla a su producto, como en el caso de la marca de cerveza “La Pola”, evocando a Policarpa Salavarrieta, lo que trascenderá a su momento en la historia para quedarse en la jerga asociada al consumo cotidiano de cerveza. Parques: narrativas sobre la Nación.

Fotografía Aérea de los Parques Centenario y de La Independencia. 1950. Museo de Bogotá.

En 1883, para la conmemoración del natalicio de Simón Bolívar se construyó el Parque Centenario, convirtiéndose en el primer parque de la ciudad y que se ubicó en el entonces extremo norte de la ciudad, entre las carreras 7ma y 13, y las calles 25 y 26. Fue diseñado como un espacio encerrado con cuatro pórticos en piedra para su ingreso, con ejes geométricos definidos que asemejaban el estilo francés, con fuentes y un lago artificial. En él se ubicaron diversos monumentos y estatuas, en donde resaltaba el Templete de Simón Bolívar (hoy en el Parque de Los Periodistas), y al cuál se le sumó La Rebeca en 1926, la primera escultura que representó a una mujer desnuda en el espacio público, provocando el rechazo de la ciudadanía influenciada por la tradición católica, y que con el tiempo se convirtió en un espacio de encuentro por el atractivo juego con sus aguas.

Parque Centenario. Foto de Gumersindo Cuellar, 1950, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Sin embargo, este parque era insuficiente ante la visión de ciudad internacional de la época, por lo que por décadas se insistió en la construcción de uno a la altura de los parques de las grandes ciudades del mundo. Así, en 1910 al costado oriental del Parque Centenario se construyó el Parque de La Independencia, que albergó la Exposición Industrial y Agrícola para mostrar el progreso de la Nación en el marco de las celebraciones del Primer Centenario de la Independencia, y en donde se erigieron diversos monumentos que representaban la identidad nacional. Fue diseñado en dos sectores sin cerramientos: el primero de formas irregulares y de pendientes inclinadas, y el segundo de formas geométricas y un estanque, en donde se ubicaron pabellones de estilo ecléctico que albergaron la exposición. Con el parque se buscó armar una narrativa de La Nación, en donde al valor simbólico de los monumentos y pabellones se le sumó el de la vegetación, para ello se sembraron especies que conmemoraban a diferentes departamentos, como: “un hermoso cedro, centenario de Cartagena. Un vigoroso roble, centenario de Antioquia. Una robusta palma de cera del Quindío, centenario de Cundinamarca. Un eucalipto amigdalina, centenario de Barranquilla. Un precioso tíbar, centenario de Boyacá” (Cendales, 2020). Por su parte, los pabellones fueron construidos por diversas empresas, fábricas e instituciones, donde mostraron sus aportes a la tecnificación del campo y el progreso de la industria. Entre ellos resalta el Quiosco de La Luz, único que se mantiene, construido por la Cementera Samper con la función de proveer el servicio de luz para los demás pabellones, y que aprovecharon para poner en evidencia las bondades del concreto armado y su maleabilidad, así como la importancia de la provisión de luz eléctrica de quienes habían sido precursores.

Plano Parque de La Independencia. Hernando Páez, 1916(?). Archivo General de La Nación.

Bolívar Ecuestre (1), Pabellón de Música (2), Pabellón Egipcio (3), Pabellón Central de la Industria (4), Pabellón de las Bellas Artes (5), Pabellón de las Maquinas (6), Quiosco de la Luz (7), Establos (8) y Quiosco Japones (9)

Modernidad: Funcionalismo y resistencia.
A mediados del Siglo XX, Bogotá vuelca su atención a las utopías de la Ciudad Moderna, enfocando la planeación urbana en lo racional y lo funcional. Para ello se demolieron zonas urbanas para construir nuevas avenidas, lo que provocó el abandono de barrios consolidados en el centro y la urbanización de lo que fueron áreas rurales durante cuatro siglos. La construcción de la Calle 26 y la Carrera Decima llevó a la demolición de edificaciones de gran valor histórico, como la del Parque Centenario y gran parte del Parque de la Independencia, provocando fracturas físicas en el territorio que acentuaron las problemáticas sociales en barrios como Las Nieves y La Macarena, en donde la vida urbana se había perdido.

Panorámica del Centro Internacional. Rudolf Schrimp. Años 60s’

Durante los años 60’s se fortalece el Movimiento Moderno en Colombia, llevando a que se construyan proyectos arquitectónicos de gran valor patrimonial, y que fortalecieron la imagen de ciudad internacional que buscaba Bogotá. En los barrios San Diego y San Martín se construyó el primer centro financiero de la ciudad, en donde el Conjunto Urbano Tequendama Bavaria se convertirá en una de las piezas urbanas características del sector, al mezclar diversos usos y actividades en torres y plataformas, que permiten espacios abiertos y de reunión a distintos niveles. Por su parte, el barrio La Macarena empezará su revitalización al convertirse en el hogar de diversos personajes del mundo artístico e intelectual, y en donde Rogelio Salmona diseñará y construirá las Torres del Parque. Proyecto de vivienda multifamiliar que abre su primera planta a la ciudadanía para crear espacios colectivos que se conectan de múltiples formas con el barrio y el parque, mientras que sus singulares formas crean un hito en la ciudad que exalta el paisaje característico de los cerros bogotanos, creando un manifiesto de como la arquitectura debe responder al lugar donde se implanta. Este proyecto se sumará a otros que propiciaran la revitalización de este sector y reivindicaran su valor cultural y patrimonial, en donde el mismo Salmona lideró otros proyectos construidos y no construidos, como la recuperación del Parque de La Independencia, la peatonalización de la Calle de Las Escalinatas, el Museo de Arte Moderno de Bogotá, las plataformas sobre la Calle 26 (hoy Parque Bicentenario diseñado por Giancarlo Mazzanti), que se suman y conectan con espacios emblemáticos como la Biblioteca Nacional, el Planetario Distrital y el Museo Nacional de Colombia.

Bibliografía

 Carrasco Zaldúa, F. (2006). La Compañía de Cemento Samper. Trabajos de arquitectura 1918-1925. Corporación La Candelaria. Editorial Planeta S.A. Bogotá.

 Cendales Paredes, C. (2020). La vida privada de los parques y jardines públicos. Bogotá 1986-1938. Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. Bogotá.

 Colección fotográfica - Gumersindo Cuéllar. (1928 – 1955) Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá.

 Cuellar, M y Mejía, G. (2007). Atlas histórico de Bogotá. Cartografía. 1791-2007. Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. Bogotá.

 Delgadillo, H. (2019). Parque del Centenario en Bogotá. Transformación urbana, itinerario y significado. Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. Bogotá.

 Martínez Fonseca, J. (2007). Paternalismo y resistencia: los trabajadores de Bavaria; 1889-1930. Rodríguez Quito Editores. Bogotá.